sábado, 4 de diciembre de 2010

Mi aventura de ser docente

Mi  aventura  de  ser  docente
¡Hola!, compañeras y compañeros. 
Estimado lector con el simple título usted puede  anticipar el contenido, es muy llamativo, pues explícitamente denota las vivencias de cada uno como “maestro”,  pero para hablar de los  momentos, recuerdo lo que afirma Ruth Mercado en el desarrollo del tema “El trabajo cotidiano del maestro”. Parcialmente implica retractarme y por otra evidenciarme, ya que en la actividad laboral encuentro expresiones entre lo normativo, que va desde cumplir con el Plan y Programa de Estudio (con cierta flexibilidad)  en fin todo lo concierne al marco jurídico de la educación;  de una realidad  cotidiana, que gira en torno a la planeación por proyecto y por competencia. Pero está exige  usar métodos, técnicas o estrategias de enseñanza - aprendizaje idóneas, promoviendo en los escolares desarrollo o fomento  de conocimientos, habilidades, destrezas, actitudes y valores de manera creativa. Dentro del proceso sistemático de la enseñanza – aprendizaje, dominar los contenidos mediante la amplitud y profundidad del tema, cubrir con el tiempo reglamentario y evaluar el binomio procesual.
Hablar de malestar docente es conjugar un aspecto económico y político limitante. Pero gracias al quehacer cotidiano me ha permitido lo que estipula José M. Esteve. “En el camino deben sortearse distintas dificultades, como elaborar tu propia identidad profesional, dominar las técnicas básicas para ser un buen interlocutor, resolver el problema de la disciplina y adaptar los contenidos al nivel de conocimiento del alumnado”.
Yo debo ser la diferencia,  “ser maestro con  espíritu de servicio formativo contar con competencia profesional y liderazgo”, tal como lo subraya Briseida Pinto Caballero, aunque convencido recuerdo el inicio de la labor  docente pues siempre tenía  en mente hacer el trabajo de la mejor manera posible,  sin embargo a través del tiempo me di cuenta que se logra, pero no ha sido tan fácil ya que he enfrentado muchas dificultades en la labor educativa.
En la institución escolar normativamente se maneja un modelo de “maestro”, pero en la práctica hay una organización de espacios y de actividades que imponen que sea heterogénea “real”. Como categoría  frente a grupo, he notado que el quehacer cotidiano abarca las dimensiones de; pedagógica curricular,  trabajo fuera – dentro del salón; administrativa, organizativa  y de participación social – comunitaria. Actividades como  concursos, festividades, participación a la ceremonia de la bandera los días lunes, además la colaboración – participación en campañas de otros organismos como sector salud por mencionar  algunas.
El aspecto administrativo es otra sobrecarga, pues se atiende la elaboración y organización de los materiales para el periódico mural, incluso  hasta de conserje y atención a padres.
Posiblemente las palabras de mi malestar docente queden en el aire, se las lleve pero la libertad de expresión, oportunidad y como experiencia es fructífera, la aventura de ser docente me ha conmovido y de manera analítica, comparto la frase, aun cuando tuve la formación académica, pienso y lo sostengo que lo fuerte es el trabajo dentro del salón de clases, el ensayo – error, la capacidad, el profesionalismo, implementación de estrategias, técnicas, métodos de enseñanza, a partir de los aprendizajes esperados y de las competencias que espero alcanzar – desarrollar  y lógicamente la evaluación, ingredientes de la fórmula “el éxito escolar”.  
Además lo anterior expuesto  es parte del trabajo, es como ser pesimista, pero  eso queda en segundo término, pues el optimismo gratifica, gracias porque tengo  un trabajo que me permite disfrutar la vida en lo familiar y personal, los momentos en que aprendo, por compartir el espacio y el afecto con los demás, por los triunfos y derrotas, a los padres – madres de familia, tutores por la confianza que depositan en mi al dejar el hijo o la hija con un servidor,  por las expresiones y estados de ánimo volubles, por divertirme, por descubrir cada día la ignorancia en mí y contagiarme de esa curiosidad que tienen los escolares para construir un conocimiento – aprendizaje.
La mejor escuela: los alumnos. La práctica hace al maestro.

1 comentario:

  1. Pofr. Ricardo su trabajo me parece interesante, es muy rico en contenido, pero sobre todo habla de lo mucho que ha avanzado en el manejo de las habilidades tecnológicas, creo que estamos avanzando en el camino trazado (terminar la maestría), muy bien maestro, espero que poco a poco logremos convertir todas nuestras debilidades en fortalezas para que podamos desarrollar mejor nuestra labor docente desde la función que desempeñemos.
    Felicidades.

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